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Cuando hablamos de machismo, normalmente consideramos cómo esta forma de discriminación afecta a las mujeres, pero rara vez sobre cómo nos afecta a los hombres.

Al plantear una forma correcta de ser hombre, el machismo limita nuestro derecho a ser quienes realmente deseamos ser, imponiéndonos estándares casi imposibles de cumplir, como ocurre con las mujeres.

Así, a pesar de que implica la pérdida de ciertos privilegios, los hombres también tenemos razones para apoyar la lucha por la equidad de género.

  • Porque tenemos emociones. ¿Quién no ha escuchado decir alguna vez que “los hombres no lloran”, ni expresan sentimientos más allá de la ira o la lujuria? Cuando, como personas, todos tenemos el derecho a expresar positivamente lo que sentimos.
  • Porque el sexo no es todo en lo que pensamos. Nos han dicho que los hombres tenemos que ser amantes excepcionales y que siempre estamos dispuestos a mantener relaciones sexuales. Qué somos incapaces de rechazar a una mujer o de aceptar un no por respuesta. Pero lo cierto es que la promiscuidad no nos hace más hombres.
  • Porque ser padres presentes es nuestro deber, pero también nuestro derecho. El machismo plantea que las mujeres son las principales responsables del cuido y la educación de los hijos e hijas y que el rol de los hombres en el hogar se limita a ser proveedores. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Ser padre es más que solo brindar cosas materiales, ser padre es jugar, cuidar, arrullar, curar, enseñar y también corregir.
  • Porque venimos en todo tamaño y color. Al igual que ocurre con las mujeres, a los hombres también nos imponen estándares físicos. Nos dicen que tenemos que ser altos, fuertes y atléticos. Pero este no siempre es el caso y eso está bien. Somos diferentes, celebrémoslo.
  • Porque somos capaces de actuar sin violencia. Según la visión machista, los hombres debemos ser agresivos y valientes y sólo los cobardes huyen de una pelea o un desafío. No importa si arriesgamos nuestra integridad física o la de otros. Pero los hombres somos seres racionales, capaces de ejercer control sobre nuestros impulsos y emociones.
  • Porque lo femenino no nos hace menos hombres. No importa lo que te hayan dicho, que te guste algo tradicionalmente asociado con las mujeres no dice nada de tu valor como hombre. ¿Te gusta cocinar postres? Eso está bien. ¿Hacer carpintería? Excelente. ¿La música romántica? No hay problema. ¿La moda? De nuevo, bien. Cuando se trata de gustos nada está escrito. Podemos ser quienes realmente queremos ser y hacer lo que nos gusta.

No importa si somos hombres y mujeres, todos y todas tenemos razones más que suficientes para hacer frente a las ideas, actitudes y comportamientos machistas y promover un cambio positivo en nuestra sociedad.

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